Cómo limitar la temperatura del aire acondicionado en un apartamento turístico
Marta Iglesias FerrerCasi todo el que busca cómo limitar la temperatura del aire acondicionado llega por el mismo sitio: la factura de agosto. Un huésped pone el split a 16 grados con la persiana subida, lo deja encendido toda la estancia y el recibo no se parece al del verano anterior.
Limitar la temperatura consiste en fijar una banda —un mínimo y un máximo— dentro de la cual el huésped sigue manejando el aire con normalidad. No se le bloquea el aparato ni se le retira el mando. Esta guía explica qué rango conviene fijar, las tres formas reales de conseguirlo, qué dice la normativa española y cómo comunicarlo para que no termine en una reseña.
Limitar la temperatura no es bloquear el mando
Es la confusión que más tiempo hace perder, y conviene despejarla antes de comprar nada.
El bloqueo de teclado o bloqueo infantil que traen casi todos los equipos inmoviliza el mando entero: ni sube, ni baja, ni enciende, ni apaga. Sirve para que un niño no juegue con los botones. En un alojamiento turístico no vale: el huésped tiene derecho a usar el aire, y si recibe un mando bloqueado la consecuencia es una llamada de noche y una reseña diciendo que el aire estaba averiado.
El límite de rango de temperatura es otra cosa. El equipo funciona con normalidad, pero solo dentro de la banda que se haya fijado. Si el mínimo son 21 grados, el 20 sencillamente no existe: el número deja de bajar. En la documentación de los fabricantes aparece como «limitación del punto de consigna», «restricción del rango de temperatura» o «límite de temperatura de ajuste». Por eso buscar «bloqueo» no lleva a ningún sitio.
Regla rápida: si lo que has encontrado bloquea también el botón de encendido, no es lo que buscas. Solo sirve la función que deja al huésped manejar el equipo dentro de una banda.
¿Obliga la ley a limitar la temperatura en una vivienda de uso turístico?
No. Y conviene saberlo porque circula mucha confusión con la cifra de los 27 grados.
El Real Decreto-ley 14/2022 fijó límites de climatización en locales y edificios abiertos al público: comercios, hostelería, oficinas, espacios culturales, estaciones y aeropuertos. Ahí la refrigeración no puede bajar de 27 grados ni la calefacción subir de 19. Las viviendas quedaron fuera desde el primer día, y una vivienda de uso turístico es, a estos efectos, una vivienda.
Es decir: limitar la temperatura en tu alojamiento es una decisión de gestión, no una obligación legal, y el rango lo eliges tú. Lo que sí conviene revisar es la normativa autonómica de equipamiento, que en varias comunidades exige que el alojamiento disponga de climatización en determinadas fechas —una cosa es limitar el rango y otra dejar al huésped sin aire—. Lo desglosamos en la guía del equipamiento obligatorio de una vivienda de uso turístico por comunidades.
Qué banda fijar: el rango que no genera quejas
El error habitual es apretar demasiado. Un límite mínimo de 25 grados ahorra en teoría y genera reclamaciones en la práctica, porque en agosto en la costa mediterránea esa temperatura no refresca la habitación lo suficiente para dormir.
La banda que funciona en la mayoría de alojamientos está entre 21 y 24 grados de mínimo en refrigeración. Con 22 o 23 grados casi nadie protesta: es una temperatura de confort real, no una restricción simbólica. Por debajo de 21 el ahorro adicional es pequeño y el riesgo de queja se dispara.
- Costa y zonas muy húmedas (Levante, Andalucía, islas, en julio y agosto): mínimo 21-22 grados. Con humedad alta la sensación térmica sube y conviene dejar margen.
- Interior seco y meses templados: mínimo 23-24 grados. La casa se enfría rápido y el margen sobra.
- Máximo en calefacción: 21-22 grados. Es la mitad del problema que casi nadie limita, y en enero pesa igual que el aire en agosto.
- Estancias largas y teletrabajo: sube un grado el mínimo respecto a lo que pondrías para un fin de semana. El huésped que pasa el día en casa nota más la banda.
El criterio general: fija el rango más ancho que te resuelva el problema, no el más estrecho que se te ocurra. El objetivo es evitar el 16 grados con la ventana abierta, no discutir por un grado.
Las tres formas de limitar la temperatura
1. Desde el propio equipo. Muchos aires acondicionados incorporan limitación de rango, pero está pensada para el mercado profesional y vive donde el usuario no llega: el mando cableado atornillado a la pared, el menú de instalador o los ajustes que solo activa el servicio técnico. En un split doméstico con mando de infrarrojos lo normal es que no exista. Si quieres comprobarlo en tu modelo, la guía de cómo se llama y dónde está la función marca por marca lo detalla para Daikin, Mitsubishi, Fujitsu, LG, Samsung, Panasonic y Haier.
2. Con un mando universal con limitador. Si el equipo no deja limitar desde dentro, se limita desde fuera. Se sustituye el mando de fábrica por un mando universal con limitador de temperatura y el original se guarda fuera del alojamiento. Funciona porque un aire de pared no sabe quién le habla: recibe una orden por infrarrojos y la ejecuta. El mando universal emite el mismo tipo de orden que el original, pero solo dentro del rango fijado. Si la banda va de 21 a 25, no puede emitir un 18.
3. Con un termostato o control conectado. Sustituyes el control del equipo por un dispositivo wifi con infrarrojos o un termostato inteligente y gestionas todo desde el móvil: rango, horarios, apagado automático entre reservas. Es la opción más potente y la más cara, y depende de que el wifi de la vivienda no se caiga. Encaja bien si ya tienes domótica o gestionas varias unidades, junto al check-in automatizado.
| Opción | Coste | Instalación | Cuándo elegirla |
|---|---|---|---|
| Limitación del propio equipo | Gratis si existe | Menú de instalador o mando cableado | Equipos de gama comercial o con control cableado |
| Mando universal con limitador | 19,99 € por equipo | Ninguna. Sin obra y sin wifi | Uno o varios splits de pared con mando a distancia |
| Termostato o control conectado | Bastante más alto | Sí, y depende del wifi | Varias unidades o domótica ya montada |
Cómo se limita con un mando universal, paso a paso
- Empareja el mando con el equipo. La búsqueda automática recorre los códigos apuntando al aire; en unos segundos el split responde y queda memorizado. Compatible con más de mil marcas.
- Fija la banda. Con la combinación oculta que viene en el manual se introduce la temperatura mínima y la máxima. Es el único paso que conviene hacer con el manual delante.
- Comprueba el tope. Pulsa hacia abajo hasta el final: el número tiene que pararse en tu mínimo. Si sigue bajando, la banda no se ha guardado.
- Retira el mando original del alojamiento. Si se queda en un cajón, el límite dura hasta que alguien abra el cajón.
- Un mando por equipo. Dos splits, dos mandos. La limitación es de mando, no de vivienda.
Se configura en un par de minutos, funciona con pilas AAA y es completamente reversible: retiras el universal, devuelves el original y todo vuelve a estar como estaba. Las condiciones completas están en la colección de control de temperatura.
Por qué limitar el mínimo baja la factura
No vamos a dar un porcentaje: depende del equipo, del aislamiento, del clima y de los huéspedes, y cualquier cifra dada sin conocer eso es marketing. El mecanismo, en cambio, sí se puede explicar.
Un aire acondicionado no enfría más rápido porque le pongas 17 en vez de 24. Lo que hace es trabajar más tiempo seguido. El compresor arranca, baja la temperatura y, al alcanzar la consigna, reduce o para. Si la consigna son 17 grados en agosto con una ventana abierta, la habitación no llega nunca y el compresor no para nunca. Eso es lo que aparece en la factura: no el uso del aire, sino las horas persiguiendo una temperatura imposible.
Además, cada grado de menos amplía la diferencia con el exterior, y cuanta más diferencia hay, más calor entra por muros, ventanas y rendijas. Por eso limitar el mínimo a una temperatura razonable cambia el patrón de funcionamiento del equipo sin quitarle confort a nadie. El resto de palancas —filtros, burletes, persianas, detectores de ventana abierta— están en la guía de cómo bajar la factura de luz de un alojamiento turístico.
Cómo decírselo al huésped
El aparato resuelve la mitad del problema. La otra mitad es de comunicación, y es donde se pierde dinero.
Si el huésped descubre por su cuenta que el mando no baja de 21, la conclusión no es «hay un límite»: es «el aire está estropeado» o «me están racaneando». Y eso acaba escrito en la reseña, que cuesta bastante más que la electricidad ahorrada. Dicho de antemano y con naturalidad, como medida de eficiencia energética, casi nadie protesta.
El aire acondicionado está configurado entre 21 y 25 grados, que es el rango recomendado de eficiencia energética. Funciona con normalidad dentro de esa banda y enfría de sobra. Un consejo: con las ventanas cerradas y la persiana bajada en las horas de sol, la casa se queda fresca enseguida. Si notas que algo no va bien, escríbenos y lo miramos.
Lo mismo, impreso en un cartelito junto al mando en español e inglés, cuesta un folio y evita el mensaje de las once de la noche. Si ya tienes bienvenida automática, entra en el mismo flujo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un limitador de temperatura?
Es la función que fija una temperatura mínima y una máxima en un equipo de climatización. Dentro de esa banda el usuario maneja el aire con total normalidad —enciende, apaga, cambia de modo y regula—, pero no puede salirse de ella. Se diferencia del bloqueo de teclado en que este último inmoviliza el mando entero, incluido el botón de encendido.
¿Se puede limitar la temperatura sin cambiar el aire acondicionado?
Sí. La vía más directa es sustituir el mando de fábrica por un mando universal con limitador: emite las mismas órdenes por infrarrojos que el original, pero solo dentro del rango que hayas fijado. No requiere obra, ni instalación, ni wifi, y es reversible en cualquier momento.
¿A qué temperatura conviene limitar el aire en un alojamiento turístico?
Entre 21 y 24 grados de mínimo en refrigeración, según zona y época. En costa húmeda en pleno verano, 21-22; en interior seco o meses templados, 23-24. En calefacción, un máximo de 21-22 grados. Rangos más estrictos ahorran poco más y multiplican las quejas.
¿Existe un límite legal de temperatura para el aire acondicionado?
Para viviendas, no. El límite de 27 grados en refrigeración del Real Decreto-ley 14/2022 aplica a locales y edificios abiertos al público —comercios, hostelería, oficinas, espacios culturales y transporte—, no a viviendas particulares ni a viviendas de uso turístico. En tu alojamiento el rango lo decides tú.
¿Puede el huésped saltarse el límite?
Solo si encuentra otro mando. El límite vive en el mando, no en el aire acondicionado, así que el original tiene que salir del alojamiento. Algunos equipos permiten además manejarse desde una app del fabricante: si es tu caso, conviene no dejar esa cuenta vinculada al wifi de la vivienda.
Si tu equipo no permite limitar la temperatura desde el mando de fábrica, el mando universal con limitador lo resuelve por 19,99 €, sin instalación y sin wifi, con envío gratis en 24-48 h y sin pedido mínimo. Para varios alojamientos, llámanos al 960 406 256, de lunes a domingo de 07:00 a 22:00 h.